otro ladrillo más
A menudo se nos dice que cada cual hace su destino, lo arma; o por el contrario: llega. No es el caso de tal post(ni de este blog ni colaboradores... resulta ominoso). En lo que me toca, diré que hago aparición en una de las desventuradas borracheras de ST... Una noche basta y sobra para hacer de la materialización todo un arte de dominio e inesperado encuentro con el reencuentro, desencuentro y finalmente con la pérdida o el extravío de cualquier encapsulado que tenga la necesidad de ser absorbido, digerido, corrompido e incluso olvidado(cápsulas de factura indisoluble); y de allí, un pequeñísimo paso hacia la personificación multiplicativa del estadio psíquico: locura, esa pequeña privación(personalísima) del uso de la razón, o mera dramaturgia no textual bien definida, bien comprendida y hasta fingida. En el supuesto de que se crea u opte por la arquitecturizacion del destino pues sale sobrando decir que un ladrillo es pieza clave en el funcionamiento intestinal de toda la consepcion que engloba. Por el contrario, si se cree que llega, por mera generación espontánea, haciendo eventos litúrgicos, envenenándose(a manera de dopeo) con las secreciones dérmicas de los anuros, cantando una serie finita(y a veces infinita) de corridos insalubres, procurando amuletos de las mas diversas especies, apuñalando, ultrajando, golpeando y todo el ando que puedan soportar las muñecas vudú, pormenorizando la ubicación astral, terrenal y hasta virtual, haciendo sendos malabares con la numerología y datos, con el zodiaco, con la armadura invencible(e inservible) de la compatibilidad y con toda esa interminable lista de curiosidades de interés pop, terminaría sobrando la tan afamada selección natural. No explicaré qué es, sólo, diré que Darwin no pudo equivocarse.
Regresando a la idea principal, menciono que este pos es un acto cobarde de auto-bienvenida(el ladrillo es pretexto burdo y sinuoso). Desde ya, me doy la bienvenida, fungiendo, así de simple, como otro ladrillo más, en la pared.
Regresando a la idea principal, menciono que este pos es un acto cobarde de auto-bienvenida(el ladrillo es pretexto burdo y sinuoso). Desde ya, me doy la bienvenida, fungiendo, así de simple, como otro ladrillo más, en la pared.
Thenolius













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